viernes, 27 de abril de 2012

Una de escorpión

Escorpión, Emilia Oliva (tinta china sobre cartulina)

¿Sabéis de dónde viene la expresión "¡Esto vale tanto como el alacrán de fray Gómez!"? Pues, según Ricardo Palma, de aquí:

Estaba una mañana fray Gómez en su celda entregado a la meditación, cuando dieron a la puerta unos discretos golpecitos, y una voz de quejumbroso timbre dijo:
-Deo gratias... ¡alabado sea el Señor!
-Por siempre jamás, amén. Entre, hermanito -contestó fray Gómez.
Y penetró en la humildísima celda un individuo algo desarrapado, vera efigie del hombre a quien acongojan pobrezas, pero en cuyo rostro se dejaba adivinar la proverbial honradez del castellano viejo.
[…]
-Tome asiento, hermano, y dígame sin rodeos lo que por acá le trae -dijo fray Gómez.
-Es el caso, padre, que yo soy hombre de bien a carta cabal... Y es el caso que soy buhonero, que vivo cargado de familia y que mi comercio no cunde por falta de medios, que no por holgazanería y escasez de industria en mí.
-Me alegro, hermano, que a quien honradamente trabaja Dios le acude.
-Pero es el caso, padre, que hasta ahora Dios se me hace el sordo, y en acorrerme tarda...
-No desespere, hermano, no desespere.
-Pues es el caso que a muchas puertas he llegado en demanda dehabilitación por quinientos duros, y todas las he encontrado con cerrojo y cerrojillo. Y es el caso que anoche, en mis cavilaciones, yo mismo me dije a mí mismo: ¡Ea!, Jerónimo, buen ánimo y vete a pedirle el dinero a fray Gómez, que si él lo quiere, mendicante y pobre como es, medio encontrará para sacarte del apuro. Y es el caso que aquí estoy porque he venido, y a su paternidad le pido y ruego que me preste esa puchurela por seis meses
[…]
-¿Cómo ha podido imaginarse, hijo, que en esta triste celda encontraría ese caudal?
-Es el caso, padre, que no acertaría a responderle; pero tengo fe en que no me dejará ir desconsolado.
-La fe lo salvará, hermano. Espere un momento.
Y paseando los ojos por las desnudas y blanqueadas paredes de la celda, vio un alacrán que caminaba tranquilamente sobre el marco de la ventana. Fray Gómez arrancó una página de un libro viejo, dirigióse a la ventana, cogió con delicadeza a la sabandija, la envolvió en el papel, y tornándose hacia el castellano viejo le dijo:
-Tome, buen hombre, y empeñe esta alhajita; no olvide, sí devolvérmela dentro de seis meses.
El buhonero se deshizo en frases de agradecimiento, se despidió de fray Gómez y más que de prisa se encaminó a la tienda de un usurero.
La joya era espléndida, verdadera alhaja de reina morisca, por decir lo menos. Era un prendedor figurando un alacrán. El cuerpo lo formaba una magnífica esmeralda engarzada sobre oro, y la cabeza un grueso brillante con dos rubíes por ojos.
El usurero, que era hombre conocedor, vio la alhaja con codicia, y ofreció al necesitado adelantarle dos mil duros por ella; pero nuestro español se empeñó en no aceptar otro préstamo que el de quinientos duros por seis meses, y con un interés judaico, se entiende. Extendiéronse y firmáronse los documentos o papeletas de estilo, acariciando el agiotista la esperanza de que a la postre el dueño de la prenda acudiría por más dinero, que con el recargo de intereses lo convertiría en propietario de joya tan valiosa por su mérito intrínseco y artístico.
Y con este capitalito fuele tan prósperamente en su comercio, que a la terminación del plazo pudo desempeñar la prenda, y, envuelta en el mismo papel en que la recibiera, se la devolvió a fray Gómez.
Éste tomó el alacrán, lo puso sobre el alféizar de la ventana, le echó una bendición y dijo:
-Animalito de Dios, sigue tu camino.
Y el alacrán echó a andar libremente por las paredes de la celda.
Y vieja, pelleja, aquí dio fin la conseja.

martes, 24 de abril de 2012

Viajar en la Tierra como si fuera el espacio

Hubo un tiempo que viajar era ver un paisaje, descubrir los colores y olores cambiantes de una región a otra. Soñar con las formas de las nubes, el vuelo de los pájaros o el rostro fugaz del transeunte en un camino. Llegaremos más pronto, tanto que es casi inimaginable. Como si lo importante del viaje fuera llegar, y no el trayecto. Para las mercancías, un lujo. Para las gentes... ¿nos gustará que nos quiten el tiempo estancado que permite el sueño?

VIAJAR POR UNA RED DE TUBOS SELLADOS AL VACÍO
a 6,500 km/h
un proyecto del consorcio ET3 
nada de un sueño, un proyecto


miércoles, 18 de abril de 2012

Un propuesta de acción, Sergi Quiñonero

Sergi Quiñonero, poeta visual
ARTE-ACCIÓN

Se denomina arte de acción (action art o life art) a un grupo variado de técnicas o estilos artísticos que hacen énfasis en el acto creador del artista, en la acción. El término fue creado por Allan Kaprow, que señaló la interrelación entre el artista y el espectador en el momento de creación artística. También cabe destacar el aspecto efímero de muchas de estas creaciones, elemento a menudo presente en la mente del artista en la concepción de su obra. Se podría decir que el arte de acción nació en los años 1920 con el dadaísmo y el surrealismo, en montajes artísticos como el collage y el assemblage; sin embargo, el movimiento cobrará importancia especialmente desde los años 1960, con grupos como Fluxus y Gutai. Entre las múltiples formas de expresión del arte de acción figuran el happening, la performance, el environment y la instalación.

miércoles, 11 de abril de 2012

Alicia en el país de las maravillas

Amor-pasión por un libro, de quien no podía sino desarrollar su labor entre libros, Isabel Sánchez, en la Biblioteca Torrente Ballester de Salamanca

jueves, 5 de abril de 2012

Los clavos de la madera

Los clavos de la madera


Hubo una vez un niño que tenía muy mal genio. Su padre le regaló una caja de clavos y le dijo que cada vez que perdiera el control tenía que clavar un clavo en la parte trasera de la puerta.
El primer día, el niño había clavado 37 clavos en la puerta. Durante las semanas que siguieron, como  había aprendido a controlar su rabia, la cantidad de clavos comenzó a disminuir diariamente. Descubrió que era más fácil controlar su temperamento que clavar los clavos en la puerta.
Finalmente llegó el día en que el niño no perdió los estribos. Le habló a su padre sobre esto y su padre le sugirió que por cada día que se pudiera controlar sacara un clavo. Los días transcurrieron y el niño finalmente le pudo contar a su padre  que había sacado todos los clavos.
El padre tomó a su hijo de la mano y lo llevó hasta la puerta. Le dijo: “Has hecho bien, hijo mío, pero mira los hoyos en la puerta. La puerta nunca volverá a ser la misma. Cuando dices cosas con rabia, dejan una cicatriz igual que ésta. Le puedes clavar un cuchillo a un hombre y luego sacárselo. Pero no importa cuántas veces le pidas perdón, la herida siempre seguirá ahí". 

Imagen fuente:  Pibepa

Una herida verbal es tan dañina como una física. Cuida lo que dices, calcula lo que haces aún en momentos de ira.



Los agujeros no se irán de la madera, se pueden ocultar con pastas, pero tan solo es un parche. Los corazones rotos nunca vuelven a ser como antes.

(De Claudia Sanz Bayeto en Museo de Artistas)